viernes, 11 de mayo de 2012

Clichés en las novelas



Quizá no escribas para dejar tus obras dentro del cajón de tu escritorio. Lo que te mueve a hacerlo es la esperanza de que alguien lea lo que haces.
Pero, ¿te has preguntado si lo que haces, realmente merece ser leído por otras personas?, claro que, a ti puede parecerte que sí, no obstante, eso dependerá de muchos factores y en ocasiones, tenemos una percepción de nosotros un poco distorsionada. Puedes creer que estás creando un gran libro y en realidad solo estás copiando lo que otro ya ha hecho y con menos habilidad.

Puede ser que escribas de lo mismo que otros, entonces, tu misión es darle frescura al tema con la magia de tu estilo personal y los elementos de esas situaciones que nadie ha vivido además de ti.
¿Cuántas historias hablan del amor? ,otras tantas de un asesino, clichés como los vampiros rockeros, los sicópatas en una noche de brujas o cualquier día cabalístico, las parejas de adolescentes en una secundaria que terminan enamorados, etc.
El mercado no se cansa de escuchar las mismas cosas, sin embargo en ti, que eres quien tienen la batuta para dirigir la próxima obra por el camino que tu desees, eres quien decidirá si darás a ese mercado otro producto hecho como una réplica de algo más, o añadirás valor  agregado a tu obra.
Aunque, está demás que te recuerde, que en sí misma, la obra debería poseerlo, no como valor agregado, sino como parte integral.

Quien dirige la orquesta tiene la responsabilidad en sus manos, si se equivoca, se lleva la orquesta completa.
Pregunta para cualquier lector o escritor:
¿Quién es el que desea convertir la sociedad en consumista y sin criterio?, ¿a quién beneficia esto?, la próxima vez que te bombardeen con publicidad, piénsalo antes de correr a la tienda por el producto que te ofrecen.
 Y en adelante, al escritor novel, para quien estás líneas están dirigidas, ya es tiempo de que seamos sinceros, si no lo somos con los lectores, cuando menos seamos sinceros con nosotros mismos.
Hace unos meses tenía en mis manos un libro que afirmaba varias sentencias, lo leí varias veces y me parecía que el autor estaba equivocado, en realidad no lo estaba. Me he dado cuenta de que éste utilizó algo así como una broma, para engatusar al lector y que éste creyera lo que el afirmaba, siendo que, todo el tiempo se estaba riendo de su falta de criterio. Ya otras autores habían hecho eso, pero con un poco más de refinamiento, hablo de BorgesUnamuno o Cortázar, entre muchos otros, ellos lo hicieron para esconder el interior de la casa, con una fachada bonita, según palabras de Cortázar, o para demostrar que el escritor puede mentirnos en los datos que nos proporciona en la obra, según Borges, etc. 
Sin embargo, el mal gusto y el descaro del autor del libro  que menciono unas líneas arriba, me hizo reflexionar de los destinatarios de éste, incluyéndome a mí, ya que también tuve el privilegio de leerlo.
Lo que el autor hizo es algo parecido a lo que se puede ver en la película The cabin of the Woods,  recientemente  estrenada en los cines, donde la película es una broma desde que inicia hasta que termina y puede haber algún espectador que no lo note, pero me preocupa más, que el lector no note la broma del  libro que se supone es de autoayuda.
Es una falta de respeto muy grande de un escritor, hacer esto a su público, pero muchas veces la culpa la tienen las personas que  consumen algo sin utilizar su capacidad crítica para rechazar aquello que nos imponen.
La próxima vez que leas un libro pregúntate si no te está manipulando el autor de alguna manera.
O lo que es más común, si la publicidad de la televisión está haciendo otro tanto.
Como conclusión, esa capacidad crítica que todos poseemos, y que en algunos, el consumismo ha adormecido, es hora de darle una sacudida, y hacer que despierte. No nos dejemos engañar, mientras un director nos pone enfrente una película donde de la forma más explicada nos llama estúpidos, nosotros acá del otro lado de la pantalla, nos enojamos por el mensaje que nos trasmitió, sin embargo, cuando nos vuelven a dar el placebo, volvemos a caer en lo mismo.

Nota, el tema de esta entrada, no es el libro, del cual me reservo el nombre, que, al no ser muy demandado, es muy probable que no llegue a manos del lector, sin embargo, otros muchos debe conocer éste, que vayan por el mismo rumbo.


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