miércoles, 17 de septiembre de 2014

01 El estilo de un escritor (parte dos)



Además de los plagios y la copia del estilo, se puede caer en el apego a las modas impuestas. El mercado está lleno de este tipo de obras, y de otras que fueron las iniciadoras de una tendencia. Antes de continuar en este oficio, deberíamos preguntarnos si queremos ser parte de ese grupo que  impone las tendencias o pertenecer al otro.
Es difícil tener clara la diferencia cuando aún se tiene poco tiempo en el medio de la escritura. Debemos ser muy observadores, hay cosas que otros nunca nos dirán. Son secretos del oficio que se van adquiriendo con la experiencia.
También debemos tener cuidado en lo que hacemos, porque los que tienen más rato en esto nos observan, aunque no lo digan y se están formando un criterio de nosotros, que en muchos casos puede estar equivocado, en otros quizá no, pero somos nosotros los responsables de cuidar esa imagen en lo posible con buenas aportaciones a nuestro propio historial profesional.
Es posible  nos estemos cerrando el camino sin darnos cuenta, por eso debemos ser cuidadosos. Lo mejor es aprender de los consejos, saber escuchar de los que llegaron primero, no creerse el centro del universo y tener criterio a la hora de decidir.
En diferentes épocas, los estilos han variado de acuerdo a las tendencias de ciertos movimientos ideológicos. Pero nunca, como ahora, las nuevas plataformas de publicación han estado al alcance de todos. Esto ha traído consigo la aparición de una forma distinta de trabajar la literatura, las grandes plataformas de autopublicación han dejado la responsabilidad de los textos publicados sobre los escritores y debemos tomar esa responsabilidad seriamente.
Recuerden que antes de la existencia de WattpadAmazonBubookLuluLibros en RedCreative Space, etc. Las editoriales eran las responsables de filtrar las obras que llegaban a nuestras manos. Con la aparición de dichos espacios para los escritores noveles, nuestra responsabilidad en cuanto a la calidad de nuestra obra se ha incrementado, debemos trabajarla más, para estar a la altura de competir en el mercado editorial y esto se logra solo con empeño y ganas de aprender.
Los autores sin editorial que se animan a publicar, deben tener conocimientos de diseño, maquetación, redes sociales, mercadotecnia y, sobre todo, tener un criterio autocrítico muy objetivo, para poder encontrar errores y corregirlos.
 En la actualidad la literatura se ha diversificado. Existen escritores con una gran responsabilidad hacia su oficio y hacia la cultura (García MárquezMario Vargas LlosaOctavio PazJosé Saramago,  etc.) y otros que se han ido por el lado del ocio y entretenimiento (Stephenie MeyerE.J. James, Anne Rice, Stephen King, etc). Es clara la diferencia entre ambas tendencias y no escribiré acerca de ella. Cada escritor decide el camino que ha de tomar su carrera y, él es el único que conoce acerca de su sinceridad con el lector. Sin embargo, en cualquiera de esas tendencias que nuestra obra camine, debemos poner mucha atención en los requerimientos mínimos de calidad en nuestro texto antes de presentarlo al público. No importa hacia que lado de la balanza nos inclinemos. Nuestro estilo debe ser personal, no se vale copiar a otro.
Al principio es difícil, porque el autor no tiene un estilo propio y piensa que copiando la forma en que sus autores favoritos escriben encontrará el hilo negro de la escritura. Sin embargo, conforme pasa el tiempo y vamos adquiriendo nuestra forma personal de escribir, al releer estos primeros escritos, podemos detectar infinidad de errores y la tendencia a copiar a esos autores que leíamos por ese entonces.
Puedo hablar de esto por experiencia propia. Hace algunos años, escribí una novela juvenil de cuatrocientas páginas. Nunca la he publicado. La he dejado madurar con los años y he detectado que el estilo se parece mucho a los escritores Ernesto Sábato y José Saramago. Esto no fue intencional, en ningún momento desee que mi novela se pareciera a sus obras, ya que estoy consciente que no es buena idea copiar a un escritor, pero es peor hacerlo con alguien de la talla ellos. Por eso comentaba arriba que a veces nosotros mismos nos cerramos el camino y en muchas ocasiones sin ser conscientes de ello.
Es muy fácil detectar en ese texto ese defecto. Cualquiera que hubiese leído a los autores arriba mencionados se daría cuenta inmediatamente, por tal motivo no lo publiqué. Cabe mencionar que la forma de narrar de estos dos autores es muy personal, distinta a las tendencias del mercado, por tal motivo, es muy fácil detectar si alguien los copia.
Por otro lado, pertenecen a ese tipo de autor que rompe las reglas establecidas. En el caso de José Saramago, usaba oraciones tan largas como un capítulo entero y digresiones intercaladas en la historia todo el tiempo, donde el personaje que nos contaba la historia (escritor), hacía juicios de valor con respecto al personaje principal o las situaciones que nos contaba. Lo lograba por el dominio que tenía del lenguaje. Esto solo lo pueden dar los años. Él mismo comenta que está convencido de que cualquier persona que se lo proponga puede dominar el oficio de la escritura después de un tiempo de ejercitarlo. Por tal motivo, debemos tener confianza en que en un momento llegaremos a escribir como alguno de nuestros escritores favoritos, pero el proceso para llegar hasta ese punto se debe recorrer sin saltarse los pasos. Como conclusión, el consejo es, definir nuestro propio estilo sin copiar a los demás. Escribir mucho como ejercicio. No para publicar. Revisar los escritos, guardar esas copias y volver a ellas en el futuro para detectar errores y avances en nuestro estilo.
Escribir varios tipos de texto, no solo historias. Esto nos puede ayudar en varios sentidos y también debemos leer libros que nos expliquen cómo escribir. Muchos novelistas han escrito sobre el arte de la escritura y podemos aprender mucho de ellos.
Algunos de estos títulos son:
Mientras escribo – Stphen King.
La loca de la casa – Rosa Montero.
La verdad de las mentiras – Mario Vargas llosa.
El terror en la literatura – H.P.Lovecraft.
Introducción a la literatura fantástica – Tzvetan Todorov.

Hay muchos más.

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